Recientemente
los grafiteros han empezado a hacer firmas sobre vidrio con el mismo
producto que utilizan los cristaleros para hacer vidrio decorado,
y lamentablemente no se puede eliminar. Hasta ahora sólo quedaba
una solución ante esto: la sustitución del vidrio por
uno nuevo. Una solución cara, que no todo comerciante puede
permitirse, teniendo en cuenta además, que una vez que empiezan,
es muy probable que estos vándalos vuelvan a repetir el destrozo.
La
única forma de protegerse de estos ataques es un método
preventivo. El método consiste en la instalación de
unas láminas adhesivas totalmente trasparentes que protegen
el vidrio del escaparate creando una película muy resistente
a ralladuras y agresión por productos ácidos. Esta lámina
asume los desperfectos protegiendo en todo momento el vidrio.
Esto hace que el proceso de reparación no sea
la sustitución del vidrio, que se encuentra intacto, sino retirar
la lámina sustituyéndola por otra en perfecto estado.
En caso de ser necesario, puesto que las láminas tienen una
vida ilimitada.
Es un proceso rápido y económico, y por
su rapidez desalienta a los grafiteros en su intento, ya que su afán
de protagonismo se viene abajo, al comprobar como sus obras desaparecen,
a las pocas horas de haber sido realizadas. |